Una boda en el Metro

Hace unos meses Antonio y Ángela me contactaron para hacerme un encargo muy divertido. Se casaban en una finca a las afueras de Madrid y tenían una idea clara para la celebración de su boda. Se conocieron en el metro cuando iban a la universidad. Antonio se estuvo fijando en Ángela y haciendo lo posible por estudiar sus horarios y el vagón que solía coger, hasta que se lanzó a hablar con ella. Así, sus caminos se cruzaron y terminaron cenando, en el día de su boda, en una mesa presidencial llamada Cuatro Caminos.
Los meseros fueron fáciles de diseñar, consistieron en dibujar en acuarelas la icónica parada de Metro de Madrid y caligrafiar el nombre de cada estación. Elegí una caligrafía menos ortodoxa, llamada Flamenca, para romper con las líneas rectas de los carteles de Metro.
Una boda en el metro, mesero

Una boda en el metro, caligrafía flamenca
Lo realmente historiado de este encargo fue hacer el seating plan o protocolo de mesas.

[NOTA: Para los que no distinguís entre los términos de papelería (que no es fácil…) quizás os aclare algo este post donde explico el nombre que se le da a cada cosa y por qué.]


Y digo historiado porque estos novios tan simpáticos me dejaron hacer lo que yo quisiera, “que para eso eres la artista”, me dijo Antonio por teléfono en nuestra primera conversación. Así que tras presentarle un par de ideas o tres decidimos que lo que más nos gustaba era poner un gran panel en un caballete con el plano del metro en el centro y que cada estación señalara a una mesa.
Lo primero que hice fue mandar a imprimir las cartulinas en tamaño A5 con el logo del Metro customizado, donde después caligrafiaría las 35 estaciones y cada uno de los nombres que irían en las mesas de las que se componía el seating. ¡35 nada menos!

Una boda en el metro, seating planner
Aunque 35 son muchas estaciones del Metro de Madrid, había que eliminar el resto del mapa central, para que quedase cuanto más claro mejor. Para eso llamé a mi amigo Juan Latorre, que es diseñador gráfico, y me solucionó la papeleta. Mandé a imprimir en loneta el mapa de Metro y lo coloqué, con cuatro chinchetas de colores, en un cartón pluma de 1m. x 1,30m.  Antes del cartón pluma pensé en otros soportes como corcho, lienzo o un tablón de madera. Pero me quedé con el cartón pluma, que compré en La Riva, porque era la opción más ligera y me gustaba que tuviera el fondo blanco.

Una boda en el metro, plano de metro
El día antes de la boda, una vez tuve la estructura montada, el mapa impreso y todas las mesas hechas con los cambios de último minuto (las bajas y sorpresas de última hora son inevitables y hay contar con ellas) estuve durante un buen rato jugando al tetris hasta que conseguí encajar todas las mesas sin que se taparan unas a otras, y pegué cada A5 por las cuatro esquinas con cinta de doble cara en el cartón pluma.

Una boda en el metro, seating planner
Para terminar, y para darle movimiento al mural, señalé con hilos de lana de colores las estaciones del mapa que indicaban las mesas con el nombre  de dicha estación. Este fue el resultado final en la boda, que ahora cuelga de una pared de casa de los recién casados.

Una boda en el metro, seating planner

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